En otra entrada del blog, hablábamos de Cómo enseñar a portarse mal utilizando el moldeamiento.

Esta técnica educativa es una de las primordiales para enseñar conductas nuevas, y se define como el reforzamiento diferencial de aproximaciones sucesivas a una conducta final, que se prolonga hasta que la persona muestre dicha conducta.

En este post vamos a ver cómo podemos enseñar una conducta «sencilla», como es abotonarse una chaqueta.

Lo primero que debemos hacer es definir los pasos que vamos a seguir para llegar a la conducta final que queremos que aprenda:

  1. Coger los botones con los dedos pulgar e índice (pinza)
  2. Sostener el botón con los dedos en pinza
  3. Desplazar el botón sostenido en pinza hasta el ojal
  4. Introducir un botón en un ojal
  5. Introducir un botón en un ojal en una chaqueta puesta
  6. Abrocharse todos los botones de una chaqueta

Una vez definidos los pasos, procedemos a practicar el primero: le explicamos cómo se hace y le ayudamos a hacerlo; en cuanto lo consiga, le reforzamos. Cada vez que coja los botones con el pulgar y el índice, le reforzaremos.

El refuerzo que le demos debe ser inmediato: un «¡Muy bien!», un beso, un abrazo… Estas claves son las que mejor funcionan, y aunque depende de cada niño, no debemos olvidar que la atención en un reforzador universal.

Cuando ya consiga hacer este paso sin ayuda, se pasará al siguiente, por lo que dejaremos de reforzar el que se consiguió anteriormente y empezaremos a reforzar el siguiente. Siguiendo el ejemplo: no reforzaremos que coja el botón, y sí que lo sostenga un tiempo.

Dejaremos de reforzar esta conducta y reforzaremos la siguiente cuando la haya alcanzado: ahora reforzaremos que la aproxime al ojal, primero con ayuda, y luego desvaneciendo esta hasta hacerla desaparecer. Cuando haya alcanzado este paso, pasaremos al siguiente: no reforzamos que se acerque, pero sí que introduzca el botón en el ojal.

Este proceso será tan largo como pasos a cumplir haya.

Siguiendo así todos los pasos enseñaremos una nueva conducta, en este caso: abotonarse la chaqueta.

Una vez que tenga la habilidad totalmente aprendida, es importa que, de forma intermitente, sigamos reforzándola, ya que como nos dice la Ley del Efecto: «Toda conducta que tiene una consecuencia agradable tiende a repetirse».