Los trastornos por déficit de atención

Los trastornos por déficit de atención son «una clase de problemas que se manifiestan desde la infancia, relacionados con alguna característica congénita de la persona». Se consideran un importante factor de riesgo para el fracaso escolar y para la aparición de problemas de conducta en el entorno familiar y escolar.

Cuando un niño nace, trae consigo un conjunto de características, ligadas a sus genes, entre las cuales se encuentran las aptitudes básicas para el aprendizaje: intelectuales, atencionales, lingüísticas, de temperamento y otras. Si los padres y educadores desconocen que un niño o niña posee algunas aptitudes básicas limitadas, al exigirle que se comporte como si tales aptitudes fueran óptimas, pueden -involuntariamente- favorecer que se establezca una situación más o menos intensa y crónica de ansiedad, estrés, ira, mal auto-concepto y baja auto-estima, provocando lo que en términos de salud mental se denomina una situación de «trastorno».

Algunos niños y niñas (entre un 3% y un 13% de los escolares) presentan unas características especiales, que dificultan la adquisición de hábitos de conducta socialmente adecuados y de aprendizajes escolares. Estas características relacionadas con la capacidad de prestar atención a su entorno son las responsables de que se pueda llegar a una situación denominada técnicamente: «Trastorno por Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad».

Los niños con problemas para el manejo de la atención se dividen en dos grandes grupos: aquellos que no pueden mantener la atención en un elemento de su entorno mucho tiempo (déficit de atención sostenida) y que, además, necesitan moverse con excesiva frecuencia o intensidad (con DAH) y los que pueden mantener la atención un tiempo prolongado y estarse quietos y tranquilos, pero que les cuesta darse cuenta de los detalles de las cosas y suelen abstraerse, «estar en las nubes», y hacer las cosas con lentitud (con DA).